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FUNDACIÓN PACO LAREO

La VoZ De GaLiCia

REPORTAJE

 Piloño, la aldea de los artistas

La Fundación A Solaina se convirtió hasta el domingo en una ONU de debate fructífero entre creadores de múltiples nacionalidades y con mensajes diferentes


A Solaina se transmutó hasta el domingo en una ONU en miniatura, donde el idioma del arte figura como nexo común para una veintena de creadores de ocho nacionalidades distintas. La pequeña aldea cruceña se convirtió en un oasis cultural, de intercambio de experiencias, de expresión en distintos lenguajes plásticos, con materiales diversos y una misma pasión.

Los artistas habitan ya sus rincones propios en ese remanso de paz en el rural que es la Fundación A Solaina. A la sombra de parras gigantes, entre portalones de recia madera o a la brisa del río comenzaron a plasmar su visión del entorno, sus ideas preconcebidas o las primeras impresiones generadas en su estancia en el interior gallego. Todo bajo la atenta mirada y el apoyo de Carmen y Paco Lareo, Armindo Salgueiro o Paío, dispuestos a echar una mano para que se sientan como en casa. Desde jóvenes recién licenciados en Bellas Artes, como el lalinense Álex Ferreiro, hijo del escultor O Vila, a otros más entrados en años, como el australiano Gavin Malone, trabajan ya con lienzos, papeles, maderas o piedra.

Materiales tamizados por el prisma creador para transformarse en esculturas, pinturas o instalaciones, desde figurativas a abstractas. Como destacaba ayer Paío, «hai un amplo arco tanto de idades como de estilos». Una labor mayoritariamente en solitario. Decían algunos genios que requerían el silencio y la soledad para destapar sus sentimientos, para transformar en arte desde una simple tela a un trozo de madera.

Las primeras sensaciones tras dos jornadas a pleno rendimiento en esta décima Xuntanza Obradoiro Internacional de Artes Plásticas apuntan en la buena dirección. «Naide se deu de baixa», ironizaba Paío, asegurando que se irán «máis gordos» de A Solaina. Buena comida, conversación -con el inglés como idioma vehicular, aunque más de uno ya aprendió expresiones en gallego- y trabajo, aderezado todo con la rica oferta cultural y turística de la zona. En Piloño huele a barnices, a óleos, a viruta de madera recién tallada, a uvas en maduración, a verde.

Publicado en la VOZ DE GALICIA el 13/07/2010 por J. Benito

 

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